dilluns, 9 d’octubre de 2006

Los "pequeños" accidentes de escenario

Producción de Robert Carsen para "Midsummer Night Dream" de Benjamin Britten.
Temporada 2004-2005, Gran Teatre del Liceu. Observen el suelo fuertemente inclinado, la sábana suelta encima y los pies descalzos de la soprano Ofelia Sala.
Foto de Antoni Bofill.

Quien acuda a la ópera en nuestros días se dará cuenta de la frecuente presencia en los escenarios de decorados que incluyen un suelo con plano inclinado en dirección al público. Algunas veces esos desniveles son mayúsculos y son causa frecuente de accidentes. Yo los llamo “pequeños accidentes de escenario”, aunque, como veremos, algunas veces no son tan pequeños.

Imaginen cómo es un escenario durante una función. En primer lugar, la luz no está distribuida de manera regular. Hay una barrera muy clara entre el espacio escénico visible y el que no se ve. Entre bastidores, por ejemplo, hay una necesaria oscuridad que hace, a veces, difícil el paso si no es con la ayuda de una linterna. La luz del espacio escénico visible es naturalmente de intensidad y localización variable durante la misma función. Añadido todo ello a la frecuente irregularidad del suelo escénico, inclinación de planos, escaleras, escalones, cambios de nivel, etc., y al hecho de llevar muy a menudo calzado que no es el propio, hace que sea fácil tropezar, caerse, darse golpes, resbalar o sufrir una torcedura de tobillo. Esos pequeños accidentes son muy frecuentes entre los figurantes y los cantantes, tanto los del coro como las principales figuras que participan en una producción operística.

Sólo como ejemplo, sepan que durante los ensayos y funciones de la ópera “Midsummer Night Dream” de Benjamin Britten en la temporada 2004-2005, con dirección escénica de Robert Carsen, tuvieron lugar cuatro fracturas de distinta consideración que afectaban a los pies y tobillos de los cantantes afectados, tres entre los solistas y uno en una señora del coro. La causa fue un suelo escénico fuertemente inclinado en dirección al público, presencia de un tejido suelto y arrugado encima del suelo, a modo de sábana, y al hecho de que los artistas debían ir descalzos (ver foto).

Quizás algún día deberemos hablar de los frecuentes accidentes de trabajo del personal técnico durante los montajes, desmontajes, ensayos y funciones. Me refiero a los colectivos de Maquinaria, Eléctricos y Atrezzo que trabajan en el escenario. Es algo que escapa al objetivo de este blog, pero debido al desconocimiento por parte del público en general de este problema, insisto en que algún día deberé dedicarle un capítulo, aunque sea con el desagrado de algunos gestores del Teatro.

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