divendres, 1 de desembre de 2006

Il Barbiere di Siviglia de Giovanni Paisiello

Foto: Saludo de los intérpretes al final de la representación.
Música de Giovanni Paisiello
Libreto: Giuseppe Petrosellini
Dirección musical: Xavier Puig
Dirección escénica: Joan-Anton Sánchez
“Orquestra de l’Acadèmia del Gran Teatre del Liceu”

Il conte: Marc Sala
Rosina: Laura Sabatel
Don Bartolo: Xavier Mendoza
Don Basilio: Joan Sebastià Colomer
Figaro: Toni Marsol
Svegliato/notario: Pablo López
Giovinetto/Alcalde: Albert Cid

Iluminación: Xavier Valls. Vestuario y escena: Mireia Costa. Maquillaje y peluquería: Peluquería Miquel Carreras. Producción ejecutiva: Antonio Colomer/La Porta Clàssica. Coproducción: Òpera dels tres rals/FOBnc.
FESTIVAL D’ÒPEREA DE BUTXACA I NOVES CREACIONS
L’AUDITORI, Barcelona, 29 de noviembre de 2006.

Ayer noche asistí al estreno del Barbiere de Paisiello con gran interés pues no había tenido hasta ahora la oportunidad de conocer esta ópera que, en su tiempo, la segunda mitad del XVIII, fue una de las obras más representadas y exitosas. Claro que después vino el Barbiere de Rossini y el de Paisiello se fue eclipsando progresivamente hasta que dejó de representarse durante el siglo XIX y la primera mitad del XX. A partir de aquí “resucitó” de manos de I Virtuosi di Roma y desde entonces no ha dejado de representarse y sorprender al público por su calidad musical y teatral.
La ópera se representó en la sala de música de cámara del “Auditori”. La primera dificultad que tuvieron que lidiar los organizadores fue la del espacio. No hay lógicamente foso orquestal, de manera que hubo que ubicar a la orquesta por detrás del espacio escénico. Éste, de pequeñas dimensiones y ovalado (ver foto) fue utilizado sin decorados salvo unos cuantos muebles de atrezzo: un piano, sillas, etc. Lo demás corría a cargo de la iluminación y del buen hacer de los cantantes/actores. El resultado, dadas las circunstancia, fue bueno y se pudo mostrar claramente a la audiencia el desarrollo de la acción, quedando especialmente bien resueltas las partes cómicas de la ópera.
Foto: Una escena del último acto.
Desde el punto de vista musical, el hecho de situar a la orquesta detrás de la escena, hacía que el director estuviera de espaldas a los cantantes. Para paliar esa dificultad, los solistas tenían en frente y a nivel del suelo, cuatro monitores de TV, conectados a una cámara que enfocaba frontalmente al maestro. A pesar del truco, en algún momento, pocos, quedó algo desajustada la concertación entre voces y orquesta. En general, pero, la conjunción fue bastante buena. Xavier Puig dirigió con autoridad, flexibilidad y elegancia musical ofreciendo una lectura más que digna de la obra de Paisiello. La "Orquestra de la Acadèmia del Gran Teatre del Liceu" estuvo a la altura de lo que se esperaba con una buena prestación a excepción de la mandolina que sonó de verdadera pena. Una de dos, o el músico era muy deficiente o tenía artritis en los dedos. Me inclino más por la primera opción.
En cuanto a los cantantes, el conjunto resultó satisfactorio exceptuando al intérprete de Don Basilio, Joan Sebastià Colomer que todavía está bastante verde. No olvidemos que estamos hablando de jóvenes cantantes y no debemos ser demasiado estrictos en el análisis de sus prestaciones, pero aún así hay que decir, creo, las verdades. Quizás el barítono Toni Marsol en el papel de Fígaro lució unas mejores facultades vocales y teatrales, aunque, todo hay que decirlo, la voz le sonaba algo engolada. Xavier Mendoza en el papel de Don Bartolo cantó con seguridad y una voz bien proyectada. Laura Sabatel, soprano ligera que encarnaba a Rosina, cantó con musicalidad y buen gusto, estando especialmente agraciada en la preciosa aria del segundo acto, al final de la escena con el maestro de música. Esta inspirada página melódica que juega con la alternancia del canto y la prestación contrapuntística de dos clarinetes y fagot fue una verdadera delicia. Marc Sala, que encarnó al Conde de Almaviva, hizo una eficaz prestación con su timbrada voz de tenor ligero. Logradísima la escena cómica de Don Bartolo con los personajes Svegliato y Giovinetto.
El público, que llenaba la sala, agradeció con sonoros aplausos y vítores la buena prestación de todos los participantes.
Una buena velada para descubrir una ópera magnífica con una digna interpretación. Totalmente recomendable.

4 comentaris:

Anònim ha dit...

Bien, pero ¿de verdad piensa Ud. que Marc sala es un "tenor ligero"?
Llama la atención esa afirmación, cuando en la opera reseñada nada lo hace pensar y menos si tenemos en cuenta que en algunos pasajes tiene que cantar en una tesitura más baja que el barítono (Figaro).
En el conjunto de la ópera tiene que cantar en una tesitura muy central e incluso un poco baja.
Lamento no estar de acuerdo con su apreciación.

Anònim ha dit...

Estoy muy de acuerdo con su crítica, Sr. Rumbau. Yo lo vi ayer (viernes) con la familia y todos disfrutamos mucho del espectáculo. Toni Marsol destacó por seguridad en lo escénico y en lo vocal, aunque destacaría la comicidad y la cohesión del equipo de cantantes. Se notaba muy "buen rollo", parecía que realmente se divirtieran.
Tato Colomer tiene un papel difícil e ingrato, pues su aria es de gran dificultad para un bajo. También es cierto que el tenor de Paisiello es mucho más central que el de Rossini. A veces ponen a ligeros y los pobres se las ven y desean para llenar esa tesitura y ser oidos. No fue el caso, Marc Sala estuvo espléndido y nos hizo reir mucho de "cura".

Anònim ha dit...

¡¡¡Cómo nos divertimos!!! Me acordaré durante mucho tiempo de esta ópera. Lástima que no se vean representaciones como ésta más a menudo. Por fin parece que las nuevas generaciones están sabiendo aunar una calidad vocal digna del género con una magnífica teatralidad. No podemos olvidar que la ópera es un género TOTAL y que no sólo musical. Nos tienen acostumbrados a cantantes más o menos buenos, pero que no se saben mover por los escenarios.
Los artistas que hemos visto no sólo saben cantar sino que además actúan de verdad. POR FIN !!!

Ha destacado Marc Sala con su papel bufo unido a la musicalidad de su voz. Ya tuvimos ocasión de verle en La Flauta Mágica en La Farándula de Sabadell y nos impresionó su joven y bien timbrada voz, así como su saber estar en escena. En conjunto son una buena "compañía". ¿Se hará estable?
Felicidades a tod@s.
Juan Ferrer - Barcelona

Anònim ha dit...

Querido comunicante anónimo,

Lo que clasifica una voz no es la tesitura que pueda cantar sinó el color de la voz. Un tenor ligero puede llegar a cantar las notas de un lírico o un dramático, pero seguirá siendo un ligero. De todas maneras si le parece mejor, diremos que Marc Sala es un tenor lírico-ligero.No vamos a discutir por eso, ¿Verdad?
Josep Rumbau