dimecres, 22 d’octubre de 2008

El Requiem de Verdi en el Liceu

Foto: Enrique Mazzola

Esta noche he acudido al Liceu para el Requiem de Giuseppe Verdi que se ha desarrollado bajo el siguiente reparto:

Hasmik Papian, soprano
Luciana d'Intino, mezzosoprano
Josep Bros, tenor
René Pape, bajo

Orquesta Sinfónica y Coro del Gran Teatre del Liceu con la colaboración del Cor de Cambra del Palau de la Música Catalana
Dirección musical: Enrique Mazzola

Siempre apetece oír una nueva versión del Requiem de Verdi, escrito por el compositor como homenaje al poeta nacionalista Manzoni fallecido un año antes del estreno de esta obra. Se trata, como saben, de un requiem "operístico" en el sentido de que la escritura verdiana para las voces mantiene los mismos criterios que para las óperas. Se trata de aquello tan repetido pero totalmente cierto de que para cantar el Requiem de Verdi se necesitan voces verdianas y, en este caso, no se trata de un simple pleonasmo.
Hasmik Papian es una soprano de voz lírica con cuerpo, quizás lírica-spinto aunque los graves no son suficientemente contundentes para ser considerada una spinto de verdad. Ha cantado con musicalidad, línea y fraseo, con unos buenos reguladores hasta el pianísimo. De todas formas, su prestación global no ha pasado de correcta.
La mezzo Luciana d'Intino ha cantado su parte "alla italiana" con una voz de buen timbre, segura en todo el registro y ha tenido el buen gusto añadido de no abrir los graves en demasía. Para mi particular gusto, la mejor de la noche.
Josep Bros ha cantado, como hace siempre, dentro de una exquisita corrección, con musicalidad precisa, elegancia y dicción clara, aunque para mi gusto ha estado frío, carente de emoción, sobre todo en sus esperadas partes como el "Ingemisco" y "Ostias".
El bajo René Pape ha estado, desde mi punto de vista, completamente fuera de estilo. No es un bajo verdiano para nada ni canta "alla italiana" y su prestación no ha pasado de discreta.
Para mí, la sorpresa ha sido Enrique Mazzola, que no conocía. Este joven director español ha hecho música "con mayúsculas". Quizás tiene un dirigir heterodoxo en la elección de tiempos, pero a mí me ha encantado. Este hombre es un verdadero místico que sabe hacer cantar los silencios, alterna tiempos vivaces con otros lentísimos pero siempre desde una gran sensibilidad musical. A pesar de que el sonido de la orquesta del Liceu es bastante mejorable, especialmente en lo referente a la justeza de la afinación de la cuerda baja, a pesar de todo, digo, ha habido momentos mágicos, silencios elocuentes, tempi lentísimos pero emocionantes. En fin, he disfrutado con este director, al que voy a seguir a partir de ahora. El coro de la casa reforzado con el Cor de Cambra del Palau de la Música, ha obtenido un buen sonido de conjunto a pesar de pequeños desajustes debidos, seguramente, a los pocos ensayos realizados.

P.S. Por lo que he oído, debo ser de los pocos o quizás el único que ha disfrutado con este director. Me es completamente igual. Me reafirmo en mi opinión y sigo diciendo que habrá que seguir a Mazzola. Se sale completamente del perfil de los directores actuales, tiene una acusada personalidad y una exquisita sensibilidad musical.

8 comentaris:

Tosca ha dit...

No eres el único. Yo también encontré matices muy interesantes en la dirección y llegó a emocionarme en muchos momentos. Es cierto que los solistas quedaron tapados por el tsunami orquestral y coral, Si encuentra la manera de solucionar este problemamm, tendremos un buen requiem, o puede que los solistas no fueran los adecuados.

Josep Rumbau ha dit...

Este es el eterno problema de los conciertos en el escenario, con la orquesta dentro de la caja acústica y los solistas en primera línea. Si la orquesta hubiera estado en el foso y los solistas en el escenario, a nivel de la corbata del mismo, otro gallo nos hubiera cantado. En efecto, la mejor sonoridad de los solistas se obtiene cuando cantan a nivel de la corbata, es decir, por donde cierra el telón o, por lo menos, dentro de la caja acústica. ¿Recuerdas dónde cantaron los solistas cuando Muti vino a dirigir Macbeth? Dentro de la caja acústica, delante del coro. ¿Por qué sería?

Tosca ha dit...

Pues de ser como dices, cosa que no dudo, es de juzgado de guardia hacerles pasar tal mal rato con lo fácil que resultaria cambiar la colocación. Tiene delito la cosa !

dandini ha dit...

Me gustaria comentar que tanto en Tiefland como en este Requiem el sector de cuerda de la orquesta sabe entrar en pianísimo sin que se oiga el chirrido de los instrumentos cosa muy habitual la temporada pasada.Tuve la ocasión de ver a Enrique Mazzola el año pasado en la Opera de Stuttgart.El hizo una muy buena interpretación de La Clemenza di Tito y os puedo asegurar que en ningun momento tapó a los solistas.Si leemos su curriculum parece que no sea un don nadie,no os parece?

Josep Rumbau ha dit...

Pues si. ¿Te acuerdas de los recitales de Montserrat Caballé (que se las sabe todas)? Hacía bajar un poco la plataforma del foso para que quedara un escalón entre corbata de escenario y tapadera de foso: queda más estético y no se ve tanta distancia entre escena y primeras filas de platea. Pero además hacía colocar el piano lo más atrás posible, con lo que ella cantaba casi a nivel de corbata y la voz le corría mejor.

Josep Rumbau ha dit...

Dandini, de acuerdo en que Mazzola no es un don nadie. Al contrario, creo que se trata de un excelente director del que se hablará mucho y bien. Creo también que las críticas negativas se han hecho un poco a la ligera, porqué se sale del molde y no estamos acostumbrados a según que cosas. A mí me gustó mucho y disfruté del Requiem de Verdi como pocas veces, a pesar de que los solistas no estaban a la altura de las circustancias, salvo la mezzo que me gustó. Hubo pocos ensayos para un director que lo "hace distinto". Por esto sonó mejor el segundo día que el concierto en el Palau: creo que los músicos se habían adaptado mejor a sus maneras.

Joaquim ha dit...

Hola Josep, no encetaré el debat que ja ha estat prou argumentat a casa meva, senzillament voldria fer una reflexió.
Un director també ha de tenir present en l'auditori que dirigeix. No és el mateix una sala més aviat petita i on l'orquestra està a sobre del públic (Palau), com al Auditori, molt més distant, o el Liceu.
Dic això perquè si bé la direcció no em va agradar en cap dels dos concerts, de poc serveix ser molt personal, si la teva personalitat no és entesa per la resta de participants, perquè al Liceu tot, (el bo i el dolent) s'escoltaven molt millor, no així al Palau on va ser escandalós.
Zubin Mehta, un gran director i espectacular, va dirigir un Rèquiem al Palau (homenatge al Espriu) i no vaig tenir la mateixa sensació angoixant de diumenge passat.
AL Liceu va ser diferent, per bé que tampoc satisfactori, sota el meu punt de vista.
Bé volia dir-te que segur que aquest director té una brillant trajectòria, la evidència és la que és, i segur que està destinat a fer grans coses, tan de bo, però això no significa que sempre estigui encertat. Exemples de grans artistes, no especialment amb un dia brillant, en tenim tots a la memòria.
Una cosa no té que veure res amb l'altre.
Salut!

Vianant ha dit...

Jo vaig sentir el concert al Liceu. Em va semblar un rèquiem sense solistes (per dir-ho d'alguna manera), però el rendiment del cor i de l'orquestra va ser satisfactori. Quant al director a mi no em va desagradar. És cert que els temps eren lents i que a vegades matava el fiato dels cantants, però la lectura no era avorrida i va mantenir en tot moment la tensió. Això em va semblar.