Death in Venice en el Liceu
Ayer tarde asistí a la función de abono de Death in Venice de Benjamin Britten en el Liceu, que se desaarrolló bajo el siguiente reparto:
Gustav von Aschenbach: Hans Schöpflin
El viajero: Scott Hendricks
La voz de Apolo: Carlos Mena
Tadzio: Uli Kirsch
Empleado inglés en la agencia de viajes: Leigj Melrose
Pedigüeño: Claudia Schneider
Conserge del hotel: Josep Ruiz
Camarero del restaurante : Enric Martinez-Castignani
Vendedora de fresas/vendedor de periódicos: Begoña Alberdi
Institutriz:Anna Briansó
Madre polaca: Francesca Pisanello
Sus dos hijas: Paula Mazorra, Marta Serra
Dama danesa: Gloria López Pérez
Madre rusa: Hortensia Larrabeiti
Dama inglesa: Eun Kyung Park
Chica francesa: Núria Lamas
Músicos ambulantes: Elisabet Vilaplana, Jordi Mas
Madre francesa: Yordanka León
Madre alemana: Ingrid Venter
Niñera rusa: Miglena Savova
Dos americanos: José L. Casanova, Jordi Figueras
Tres gondoleros:Carles Prat, Emili Rosés, Miguel Ángel Currás
Vendedor de vidrio: Jordi Mas
Camarero del vasco/padre polaco: Ivo Mischev
Barquero del Lido: Grabriel Diap
Padre alemán: Xavier Comorera
Padre ruso: Miquel Rosales
Camarero del hotel: Pierpaolo Plloni
Sacerdote de San Marco: Mariano Viñuales
Huéspedes del hotel: Maria Such, Rosa Cristo, José L. Casanova, Iosi Yeregui
Dirección musical: Sebastian Weigle
Dirección de escena: Willy Decker
Dirección del coro: José Luis Basso
Nueva coproducción Gran Teatre del Liceu/Teatro Real de Madrid/Deutsche Oper am Rhein Düsseldorf-Duisburg.
Era la segunda vez que la veía después del ensayo general y la volveré a ver el viernes 30 de mayo. Creo que se trata de una ópera lo suficientemente compleja como para verla más de una vez si realmente se quiere entrar en el entresijo de su música y de su acción. La música no es fácil _Ya lo dije en mi comentario del ensayo general_, Britten emplea un lenguaje dodecafónico y trata de penetrar en la compleja y contradictoria psicología del protagonista.
De vez en cuando, pero, aparece la vena lírica del compositor y nos regala con fragmentos de sutil y sugestiva belleza como la que aparece en la primera escena cuando Aschenbach dice “Should I go too beyond the mountains…?” (¿debo ir yo también más allá de las montañas?…). Vista por segunda vez, se aprecian y disfrutan mucho más las ideas musicales de Britten y su colorida orquestación.
El alemán Hans Schöpflin que interpreta el largo y difícil papel de Aschenbach posee una voz de tenor lírico-ligero de calidad y una emisión clara y transparente que, junto a su dicción y talento interpretativo, hace una verdadera creación del personaje, no en vano obtuvo, por su interpretación en Death in Venice, el Premio Theateroscar der RP y el Premio de la Crítica al mejor cantante, organizado por el NRW.
El barítono tejano Scott Hendricks que interpreta al Viajero y sus innumerables facetas, es un cantante de grandes facultades dramáticas y se mueve en escena como pez en el agua. Su voz, sin ser de una gran belleza, posee sin embargo la contundencia y, a la vez, sutileza suficientes para bordar el personaje.
La larga lista de los demás participantes estuvo siempre en el nivel de calidad exigible aunque me gustaría nombrar a algunos por su especial calidad: Leigj Melrose, Begoña Alberdi, Claudia Schneider y el veterano y excelente tenor Josep Ruiz. Muchos de los papeles secundarios han sido encargados a cantantes del coro que, por su calidad, han cumplido perfectamente con el encargo.
El coro de la Casa estuvo realmente cohesionado, empastado y brillante. El fragmento en que el coro canta en el foso orquestal sonó con una calidad extraordinaria.
La puesta en escena del alemán Willy Decker me pareció muy acertada, elegante, bella, inspirada y sugestiva. Curiosamente, en la escena del sueño de Aschenbach en el que el joven Tadzio baila completamente desnudo con el escritor (ver la segunda foto), aquí un figurante ataviado de Aschenbach, una señora muy airada se ausentó de la sala marcando ruidoso taconeo, pasando por delante de un servidor y molestando como es natural al resto de pacientes espectadores de la primera fila. ¿Es que esta señora no sabía de que iba la cosa? ¿Cómo puede una persona medianamente culta escandalizarse por una escena tratada con elegancia y sumo buen gusto?
Sólo me queda por decir que no se pierdan esta producción por nada del mundo.







