dijous, 8 de juny de 2006

La tos del público


Se me ocurre un comentario sobre la tos del público asistente a una representación de ópera, y como aquélla puede condicionar la actuació de un artista.
Todos se habrán fijado en lo frecuente de las toses, carraspeos, murmullos, y también algún ronquido, durante las funciones. Del mismo modo habrán comprobado que cuando se presenta un momento mágico , de aquellos en los que parece que ha bajado una musa del cielo, se detiene el tiempo y al aficionado se le eriza el vello o se le pone la carne de gallina, todo el ronroneo y las toses desaparecen como por arte de magia para dar paso a un silencio expectante y sobrecogedor. A esto le llamo yo un momento de "creación". Bien pués, después de haber comprobado numerosas veces el fenómeno, me inclino a pensar que la generalidad de las toses del público se debe a una falta de atención, salvando, claro está, los episodios de toses realmente inevitables (muy pocos) y que son fácilmente paliables tan sólo tapándose la boca con la mano o un pañuelo. Ustedes podrán pensar que la tos no depende del estado de atención de quien la padece, pero observen atentamente y ya me dirán.Y ello tiene su importancia porque, a parte de la molestia y distracción del público más sensibilizado, no cabe duda que incide negativamente sobre el mismo cantante ya sea descendrándole, molestándole o simplemente haciendole ver el poco interés que suscita entre el respetable su presencia o actuación.