dilluns, 12 de gener del 2009

Simon Boccanegra en el Liceu




Simon Boccanegra, de Giuseppe Verdi con libreto de Arrigo Boito, Gran Teate del Liceu, domingo 11 de enero de 2009.

Reparto:

Simon Boccanegra: Anthony Michaels-Moore
Amelia Grimaldi/Maria Boccanegra: Krassimira Stoyanova
giacopo Fiesco/Andrea: Giacomo Prestia
Grabriele Adorno: Marcello Giordani
Paolo Albiani: Marco Vratogna
Pietro: Pavel Kudinov
Capitán de ballesteros: Jorge de León
Sirvienta de Amelia: Claudia Schneider
Dirección musical: Paolo Carignani
Dirección de escena: José Luis Gómez
Orquesta y Coro del Gran Teatre del Liceu
Director del Coro: José Luis Basso
Nueva coproducción Gran Teatre del Liceu/Grand Théâtre de Genève.


Pocas veces he podido gozar en el Liceu de una velada operística tan completa, desde todos los puntos de vista, como la vivida esta tarde en el Gran Teatro. Debo decir primero que esta ópera es una de mis preferidas dentro del amplio repertorio verdiano y que en mis años de estudiante de canto trabajé la parte de Simon Boccanegra en profundidad. Pocas partituras conozco tan bien como ésta. Ya entones sentía debilidad por esta magnífica obra de Verdi que, como sabrán, rehizo el genial compositor a los veinte años de su primera versión, con la participación del libretista de sus obras de madurez Arrigo Boito. La emoción de esta tarde ha sido doble. Por un lado la de asistir a una representación redonda en todos los sentidos y, por otra, la de rememorar aquellos años de juventud.
La dirección de escena de José Luis Gómez me ha parecido sobria, elegante, de muy buen gusto, y eficaz. Decorados minimalistas sin sillas ni casi mobiliario (cosa que escandaliza a más de uno, a mí no), con una iluminación exquisita, un muy buen movimiento de actores y un vestuario variado que sugiere una época indeterminada. Algunos detalles como el paso de la fallecida María por detrás del decorado translúcido, durante el prólogo (primera foto), indican el buen hacer de este hombre de teatro que es José Luis Gómez. La gran escena del senado con la abertura de los laterales del escenario y la posterior entrada del coro ha sido una gozada.
La dirección musical de Paolo Carignani ha sido para mi gusto de primera calidad. Ha sabido conjuntar la orquesta y obtener un sonido empastado, elástico, lírico cuando había que cantar y contundente cuando la situación lo requería. Ha mantenido en todo momento la tensión dramática. Un gran placer verle dirigir.
El barítono británico Anthony Michaels-Moore que ya conocía de otras prestaciones en el Liceu, y que ha substituido a Carlos Álvarez, me ha sorprendido por su gran labor en este difícil papel. A pesar de tener en mente al inolvidable y gran Cappuccilli, Michaels-Moore que evidentemente no tiene el portentoso fiato del ilustre italiano, ha cantado empero con una solidez, homogeneidad de sonido, línea, legato y emoción en el fraseo hasta el extremo de llegarme a emocionar hasta las lágrimas. Los dos duetos con el bajo, el gran duo con Amelia, una de las páginas más inspiradas de Verdi con el final del fa natural agudo pianísimo "Figlia"; la gran escena del senado con las expansivas y emotivas frases "Plebe! Patrizi! Popolo dalla feroce storia..." y las posteriores "Piango su voi, sul placido raggio del vostro clivo ..." y "E vo gridando pace, e vo gridando amor", así como la escena final de su muerte han sido de altísimo nivel.
La búlgara Krassimira Stoyanova es una soprano de voz lírica pura de gran calidad tímbrica que canta con técnica impecable y musicalidad exquisita. Su prestación en el papel de Amelia/Maria ha sido de gran nivel estando especialmente brillante en su gran duo con Simon, su aria del inicio del primer acto "Come in quest'hora bruna ...", el dueto que sigue con Adorno y el dueto del segundo acto "Tu qui? ...".
Gabriele Adorno ha sido muy bien interpretado por el tenor italiano Marcello Giordani que ha cantado con su importante voz lírico-spinta, encomiable línea de canto, buen fraseo, dominio de la mezza voce y emisión de agudos contundentes y percutores como en el concertante de la escena del senado. Muy convincente en el dueto con Amelia y en su aria "Cielo pietoso, rendila, ..."
Giacomo Prestia, el bajo italiano bien conocido del Liceu, que ha servido al personaje de Fiesco, ha tenido una de las prestaciones más brillantes de todas las que le he conocido en este Teatro. En efecto, parecía que sus condiciones vocales estaban en sus mejores momentos. Su conocidísima aria "A te l'estremo addio ... Il lacerato spirto..." habitual en todos los concursos de canto, ha sido interpretada con poderosa voz y gran sentido dramático. Muy convincente también en los dos duetos con Simon, en el prólogo y en el acto segundo.
El italiano Marco Vratogna, que ya conocía de haberlo visto cantar el último Ballo in Maschera de Madrid, tiene una voz de barítono lírico comprimario sin belleza vocal que compensa, empero, con un gran sentido teatral y dramático. Quizás se espera en este papel un barítono con graves más contundentes pero su prestación ha sido correcta en lo vocal y brillante en lo escénico.
El papel de Pietro en manos de Pavel Kudinov ha sido de gran solvencia vocal y escénica.
Correcto el capitán en la voz del tenor Jorge de León y desaprovechada la excelente mezzo Claudia Schneider que merece papeles de más entidad que no le acaban de llegar.
El coro ha estado a gran altura con un excelente trabajo escénico.
Sólo me queda felicitar al director artístico del Teatro Joan Matabosch por haber sabido forjar una producción tan redonda.
En resumen, una velada inolvidable que recomiendo vivamente no se pierdan por nada del mundo.
La fotografías escénicas son de Antoni Bofill.