dissabte, 1 de desembre de 2007

Apoteosis en el Liceu con Juan Diego Flórez



Ayer noche asistí en el Liceu al recital ofrecido por el tenor peruano Juan Diego Flórez, acompañado al piano por Vincenzo Scalera. El concierto se desarrolló bajo el siguiente programa:

I parte:

W. A. Mozart: Misero! O sogno… Aura che intorni spiriti, KV 431 (texto : anónimo)

Vincenzo Bellini: La ricordanza: Al udir del padre afflitto, de Bianca e Fernando. (texto: Pepoli)


Gioachino Rossini
: L’esule (texto: Torre). L'orgia (texto: Pepoli). Deh! Trocate, d'Elisabetta, Regina d'Inghilterra.

II parte:

Francesco Paolo Tosti: Ideale (text: Errico). Seconda Mattinata (texto: Cimmino). L'alba separa dalla luce l'ombra, de Quattro canzoni d'Amaranta (texto: D'Annunzio).

Reveriano Soutullo/Juan Vert: Bella enamorada, de El último romántico.

Amadeu Vives: Por el humo se sabe…. de Doña Francisquita

Gaetano Donizetti: Linda! Si ritirò, de Linda di Chamounix.

Queridos blogueros operísticos, ayer noche vivimos una verdadera apoteosis en el Liceu. Una de aquellas noches históricas que marcan época.

Juan Diego Flórez, tenor ligero ya bien conocido del público del Liceu ofreció un recital variado con una primera parte puramente belcantista que cantó con mesura, elegancia, buen gusto, fraseo claro, emisión prístina de la voz y con agudos brillantes y muy bien puestos. En esta primera parte la voz, todavía fría, sonó un poco blanca, como descolorida. El mismo cantante se quejó ante el público de un ambiente cálido y seco en la sala que le iba dejando sin voz, por lo que tuvo que interrumpir un breve momento el recital para beber agua y té y pedir al Teatro que aumentara el frío ambiental. También mandó retirar una flores del escenario que, por lo visto, debían afectar su aparato fonador. Fuera por lo que fuere, en la segunda parte la voz le sonó más coloreada y brillante. Cantó las canciones napolitanas de Tosti con emoción en el acento, dicción y musicalidad. Las dos arias de zarzuela fuero ejemplo de una buenísima prestación y lució su gracia belcantista en la última aria del programa: Linda! Si ritirò de la Linda di Chamounix de Donizetti.

Ante la lluvia de aplausos y vítores ofreció cuatro piezas fuera de programa. La primera La donna è mobile… de Rigoletto fue interpretada brillantemente con bromita incluida, en connivencia con el pianista, alargando el si natural final. Por cierto, déjenme decir que siempre he encontrado esta aria un tanto basta fuera del contexto de la ópera para la cual fue escrita, pero se ve que al público le encanta porqué fue ovacionada de manera apabullante. La segunda aria fuera de programa fue la celebérrima Ah, leve toi soleil… de Roméo et Juliette de Gounod que cantó de manera brillante y transparente con unos agudos realmente contundentes. La tercera aria Pour mon âme… de La fille du Régiment de Donizetti, la conocidísima aria de los nueve do, resultó un alarde de buen canto con voz brillante y los nueve do ejecutados con una perfección y seguridad inexistente hoy día en los escenarios. La respuesta del público fue tan contundente como el canto precedente, con unos bravos y ovaciones absolutamente desbordados. Para terminar ofreció una aria de la ópera Lucrezia Borgia de Donizetti, desconocida para mí, que no se canta normalmente en los escenarios, como bien indicó en sus palabras previas y que había sido interpretada por Alfredo Kraus. Resultó otro alarde de buen canto, emisión clara, musicalidad cuidadísima y coloratura ágil y contundente a la vez. Esta vez el público respondió puesto en pié y aclamando a Juan Diego Flórez como pocas veces he visto en el Liceu.

Al piano, Vincenzo Scalera estuvo, como siempre, excelente. Hace ya muchos años (quizás unos 25) cuando vi a Scalera por primera vez y fue como pianista acompañante en el Concurso de Canto Francesc Viñas. Ya me llamó la atención porqué se dejaba escuchar más y mejor que el propio cantante. Y es que los pianistas tan buenos como Scalera son un verdadero peligro para los cantantes mediocres pues estos quedan eclipsados por el arte de aquel. Pero cuando el cantante es de primera fila y logra tener un acompañamiento excepcional, la conjunción resultante es tremenda. Scalera hizo las delicias de los aficionados, como yo mismo, que apreciamos tanto al cantante como al pianista acompañante. Su prestación fue elegante y exquisita de principio a fin, pero déjenme destacar especialmente su inspiración creativa en las canciones de Tosti , repertorio que conoce a la perfección y que parece que haya sido escrito para él. Fueron desgranadas con un lirismo de elegancia excepcional que no he escuchado en otro pianista.
Recuerdo perfectamente, hace ya unos doce o quince años, un recital de Carlo Bergonzi en Madrid que fue retransmitido por televisión, en el que Vincenzo Scalera actuaba de pianista acompañante y estuvo realmente impresionante a lo largo de todo el concierto, pero recuerdo especialmente un Lamento di Federico de La Arlesiana de Cilea, con un grandísimo e inspirado Bergonzi. Esta aria ha quedado en los anales de mi memoria como una de las cumbres interpretativas absolutas y eternas.

Mañana vuelvo al Liceu para ver Aida, de Verdi. Ya les contaré.

4 comentaris:

Anònim ha dit...

Escalera!Escalera!!!Totalment d'acord amb la crítica de la primera part...però has vist fa un temps com estava el Florez...mira el capblau!
Anna

Anònim ha dit...

Bravissimo Flórez!!! Apoteosis i goig total. No esperàvem menys.
Martí

mamá ha dit...

Jo també hi era i voldria fer un comentari, La dona é mobile no és un ária propiament dita, sino una cançó, al menys així la defineix sovint el roger Alier, per això queda com una mica "despenjada" de la resta de la òpera. I després el tema de l'ambient, certament caluròs en exces, però sobretot volia comentar el "florero" que massa sovint acompanya els recitals, a més de lleig, (pel meu gust) puc assegurar, perquè l'he vist de ben a prop que està ple de pols. En això podríem aprendre dels teatres alemnays o austriacs que a la més mínima t'omplen l'escenari de flors, sempre naturals, clar que potser es passen.

Josep Rumbau ha dit...

Benvolguda senyora,

Estic d'acord amb vostè que la pols dels escenaris és un problema pels cantants i, justament al Liceu, n'hi ha massa sovint de pols. Quan jo era el metge de la Casa, abans de les funcions i dels assajos importants s'hi passava l'aspirador. Ara no sé si encara es fa, però el fet indiscutible és que hi ha molta pols. No cal que li digui que pels cantants asmàtics no és cap bona notícia. En alguns teatres d'òpera, i també antigament al Liceu, abans d'aixecar el teló es fa una vaporització d'aigua a la part escènica visible. Això comporta el doble avantatge d'humidificar l'ambient i precipitar la pols en suspensió.
Si s'esgarrifa de veure que el gerro de les flors està brut, no li dic com quedaria d'esgarrifada si veiés de la vora la quantitat de brutícia i pols dels decorats. Sort que amb la il·luminació tot es dissimula, però si es fixa en alguna escena de moviment en què facin voleiar o tirin a terra matalassos, cortinatges, capes, vestits, etc., veurà, si la il·luminació li permet, el núvol de pols que s'hi genera.

En quant a "la donna è mobile", tant me fa que sigui ària o cançó, però la trobo basta a més no poder si es canta fora del context. Pot ser que sigui que ja la tinc avorrida.