dijous, 29 de maig de 2008

"Die Walküre" en el Liceu. Reparto estelar

Foto: Plácido Domingo junto a M. Elena Mexía (Agatarco), Quim Moré (a la izquierda) y un servidor ayer noche después de la función (como puede verse, todos contentos).

Ayer Noche en el Liceu tuvo lugar la primera función de Die Walküre, en versión concierto, con un reparto estelar, nada menos que Plácido Domingo en el papel de Sigmund, Waltraud Meier como Sieglinde, René Pape como Hunding, Alan Held como Wotan , Evelyn Herlitzius como Brünhilde y Jane Henschel como Fricka. Las valquirias fueron: Michelle Marie Cook, Eugenia María Bethencourt, Jane Dutton, Nadine Weissmann, Silvana Dussmann, Renate Spingler, Inés Moraleda y Gemma Coma-Alabert. Orquesta Sinfónica del Gran Teatre del Liceu, dirigidos todos por Sebastian Weigle.
La primera y agradable sorpresa fue comprobar que Plácido Domingo a pesar de sus 67 años, está en plena forma física y vocal. Cantó con voz brillante su participación en el primer y segundo acto. Estuvo lírico en las deliciosas frases de la llegada de la primavera, contundente y apasionado en los "Wälse", musicalísimo siempre, con buen fraseo y dicción precisa, completando una actuación de antología.
Hay que decir que a pesar de representarse en versión concierto, la orquesta tocó en el foso, y en el escenario los cantantes se movieron casi como si se tratara de una versión escenificada. Fue una buena idea que dio realce dramático a la acción y que gustó al público.
Waltraud Meier cantó una Sieglinde muy convincente tanto en lo vocal como en lo dramático, poniendo emoción en el fraseo y dando vida a la esposa de Hunding y amante de su propio hermano Sigmund.
René Pape, en un estado realmente pletórico, cantó la parte de Hunding con una plenitud vocal apabullante y total credibilidad escénico-dramática. El papel de Wotan fue interpretado por el barítono Alan Held, de gran prestancia escénica, con una voz no muy grande pero suficiente, algún problema de colocación en los agudos que sonaron algo descoloridos, pero con una ductilidad en la regulación de volumen que le permitían pasar del forte al pianísimo y hasta al susurro con suma facilidad. Cantó con intensa emoción el final del tercer acto completando una prestación de gran altura.
Jane Henschel prestó su poderoso instrumento al papel de Fricka, cantando con autoridad sus exigencias a Wotan.
El papel de Brünhilde fue cantado por Evelyn Herlitzius que, al menos desde lejos, daba la imagen perfecta de lo que debería ser una walquiria. Aparentaba ser una adolescente, y subrayo desde lejos, porqué los de las primeras filas vieron a una señora de bastante más edad. Cantó su parte con gran credibilidad, fraseo y dicción. Sus agudos de ancho vibrador ofrecieron una afinación más que dudosa, lo que no impidió, empero, una buena prestación global que terminó en ruidoso éxito. Las ocho walquirias cantaron perfectamente sus respectivas partes, tanto en sus prestaciones individuales como de conjunto.
El rendimiento de la orquesta, en este caso, no fue el esperado por el público del Liceu. A pesar de muy buenos momentos, hubo algunos otros más desafortunados como poca justeza en la afinación de la cuerda baja y sonido poco empastado, salvo algunos momentos concretos. Como decía un amigo a la salida, daba la sensación que había faltado interés "como si hubiera sido un bolo de trámite". El único ensayo que tuvo lugar entre la orquesta y las "estrellas" fue claramente insuficiente, notándose repetidas veces cierto divorcio entre foso y escenario. El director Sebastian Weigle tuvo que escuchar incluso algunos abucheos (tampoco había para tanto) por una parte del público más intransigente.
La velada tuvo otros alicientes importantes como fue el conocimiento personal de M. Elena Mexía (conocida en Internet como Agatarco y que tiene un importante blog operístico llamado "Theatrum Ab esse ad posse")
y de la soprano ecuatoriana M. Isabel Albuja que había venido a Barcelona para una audición y marchaba a las pocas horas para Bogotá a cantar el rol de "Micaela" de la ópera Carmen de Bizet. Las dos, mi amigo Quim Moré (del blog "Diumenja'm") y yo fuimos a la recepción posterior en el Salón de los Espejos donde nos hicimos la foto (que encabeza el post) con el triunfador de la velada Plácido Domingo y brindamos con una copa de cava por el éxito de M. Isabel Albuja y la suerte de todos. Fue un gran placer.

7 comentaris:

Agatarco ha dit...

Ha sido un placer conocerte Doc!
A la próxima, que espero nos lo pasemos mejor jejejee esta vez a cantar se ha dicho entre nosotros!

Agatarco ha dit...

PS: VIVA PLACI!!!!!!!!!!

Anònim ha dit...

Ooooh mira com es cuiden els joves!!
Jajaja,
Anna

dErsu_ ha dit...

Señor Rumbau

Coincido plenamente con los expuesto. La caracterización de Brünnhilde resulto sorprendente y acertadísima, al menos, desde el cuarto piso, y la señora Herlitzius derrochó potencia, a veces demasiada, como en su entrada, pero tanto entusiasmo es de agradecer.

El señor Plácido estuvo magnífico, no sólo en el canto, sinó en la teatralización del personaje, y eso que él, físicamente, quizás ya no da el tipo para encarnar a un adolescente pendenciero como Siegmund.

Y yo no llegué a pitar a la orquesta, pero no por falta de ganas, sino por timidez, pues no soy amigo ni de aplausos ni de pitos. Se les escucho flojos, como usted dice, desmotivados, y con algún error de bulto, como en plena cabalgata, cuando alguien del metal se perdió un poco.

Un saludo

Josep Rumbau ha dit...

Hace tiempo que llegué a la conclusión de que no hay que abuchear a nadie. Creo que es mejor el silencio como respuesta a una actuación mediocre. Hablé de ello en un antiguo post del 8 de junio de 2006: "Los abucheos del público o el público depredador".

Josep Rumbau ha dit...

Anna: això és enveja!!!!

Anònim ha dit...

jajaja, us esperava eh...!!!
sou ben divertits,ai qui pogués estar amb vosaltres!Quina enveja!
Quina sort l'Agatarco...
Anna